ADÁN,EL ENVIDIOSO
25 Marzo 2009
Un día estaba hablando el conde Lucanor con Patronio,su consejero y le dijo así:
Patronio,vos sabéis que un vecino vuestro que también es conde tiene más tierras que yo y no puedo soportarlo así que quiero superarlo en tierras para que la gente sepa que soy más rico que él,os ruego que me digáis que es lo que debo hacer en este asunto
Señor conde Lucanor-dijo Patronio- quizás algún día puedas superarlo en tierras,pero ahora ten paciencia ya que te puede pasar lo que le pasó a un hombre llamado Adán
El conde preguntó que le había sucedido al hombre llamado Adán y Patronio dijo:
Había una vez un hombre llamado Adán que vivía en la miseria con su mujer y sus hijos,él vendía fruta en el mercado pero la venta no le daba para vivir. Un día cuando estaba en el mercado vendiendo fruta vio a un hombre de alta edad que llevaba a las espaldas un saco cargado de piedras preciosas, la envidia fue tanta que salió corriendo detrás del hombre para ver de donde procedían esas piedras. Muy lejos ya de la ciudad,él pensaba como se haría rico con esas piedras,que no trabajaría nunca más…El anciano entró en una cueva y Adán lo siguió,cuando entro allí,todo brillaba de colores rojos,verdes y azules,el dijo:¡Son rubíes,esmeraldas y zafiros!¡Me haré rico!.
Entonces progresó un poco más y había muchísima más cantidad de piedras preciosas, pero mientras más caminaba más piedras encontraba, pero cuando llegó la hora de salir de la cueva no encontraba la salida,la envidia fue tan mala que se quedó atrapado allí para siempre rodeado de piedras preciosas, y aún sigue buscando la salida.
El conde pensó que Patronio tenía razón,siguio su consejo y le fue bien
y como a mí me gusto mucho el consejo que le había dado Patronio al conde Lucanor compuse estos versos:
No desees lo de otra persona
o acabaras perdiendo lo que añoras
JUAN MANUEL GIL COTO