CUENTO IX
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió a un amigo con un vagabundo
Otra vez hablaba el Conde Lucanor con Patronio su consejero, de este modo : he acogido unos amigos en mi casa y les estoy dando de comer.
Por la confianza que tengo en vos y vuestro buen criterio, os ruego que me digáis que es lo que debo hacer :
-Señor Conde Lucanor .
-No confíes de la gente aunque sea muy pobre o sea de tu familia porque te pueden dar un disgusto.
-Mira yo tenía un amigo que acogió a un vagabundo, entonces el le dio de comer y el vagabundo le dio las gracias y mi amigo se creyó que era buena gente y le dijo:
-Señor vagabundo ya que eres tan educado voy a ser yo educado contigo así que quédate a dormir
una temporada para que no tengas que dormir en la calle y pasar frío.
El vagabundo le respondió con educación :
-Mira señor estoy encantado de quedarme aquí con usted para que no este solo .
Al día siguiente cogió y lo primero que hizo fue comer.
Pasados unos días mi amigo se quedo sin dinero y sin comida, solo le quedaba un euro y el vagabundo le dijo…:
-Compra un cupón a ver si toca.
Y mi amigo le dijo toma y te llegas a comprar. Entonces el vagabundo fue y no volvió mas .
Al otro día vio en el periódico un reportaje de un hombre que antes era pobre y le había tocado el cupón. Entonces mi amigo vio la foto y era el vagabundo. Fue a verlo para que le diera dinero por verle costeado su alimento y vivienda durante una temporada y el vagabundo no le dio nada , así que mi amigo se fue sin un duro . Y vivió pobre y al poco tiempo murió.
El Conde Lucanor creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en practica y le fue muy bien .
Viendo Don Juan Manue que este cuento era muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió mas versos que dicen así :
Cómete lo tuyo antes que ellos ya se lo comerán después.
Francisco Mejías Márquez
CUENTO VIII
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió a un campesino que heredó unas tierras.
Otra vez hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:
-Patronio, he heredado unas tierras y una gran fortuna de mi tío. Y ahora que he heredado esas tierras y esa gran fortuna hay varias mujeres que dicen que me quieren. Por la confianza que tengo en vos y vuestro buen criterio, os ruego que me digáis qué es lo que debo hacer.
-Señor Conde Lucanor -respondió Patronio-, no deberíais hacerle caso a esas mujeres, que dicen, después de haber heredado usted una fortuna, que siempre le han querido. Que no os pase como le pasó al campesino.
El conde le pidió a Patronio que le contara lo que le había pasado al campesino.
Había una vez un joven campesino muy pobre que vivía solo y no tenía familia. Vivía en el campo en una pequeña cabaña. Era acogedora, pero era muy vieja. Trabajaba en un campo junto a otros campesinos también pobres, pero que tenían esposa e hijos. Tenían todos la misma descripción física: eran altos, muy fuertes y anchos y morenos ( debido al estar tanto tiempo al sol trabajando).Para trabajar iban siempre con ropas viejas y rajadas y siempre llevaban un sombrero de paja para protegerse del sol.
Un día un abogado muy elegante y formal, con pinta de interesante le informó que un tío suyo había muerto y que, como él era el único familiar que le quedaba, había heredado una gran fortuna y unas tierras muy grandes. El joven no se lo creía, dado que siempre había creído que no tenía mas familia que sus padres fallecidos.
Pero para aprovechar el dinero que había heredado, dejó su cabaña y se compró una lujosa casa en la cuidad.
El rumor corrió por toda el pueblo del muchacho. Todos estaban enterados de lo que le había pasado al joven campesino.
Hasta que un día el rumor de que el muchacho era millonario llegó a oídos de una joven viuda que era muy avariciosa. Su marido era millonario pero se había suicidado porque tenía muchas deudas, ya que su mujer no trabajaba y no hacía otra cosa que gastar y gastar dinero. Pero a ella le era muy fácil enamorar al hombre que quisiera : era morena, muy guapa, con buena figura y muy buena presencia.
Así que la mujer se interesó por el muchacho. Se las apañó para averiguar los lugares que visitaba el joven y a qué hora los visitaba, qué le gustaba hacer, etc.
Iba donde iba el joven todos los días y a la misma hora para coincidir con el muchacho.
Un día en la biblioteca la mujer se sentó a su lado y comenzaron a hablar. Mantuvieron una larga charla. Todos los días quedaban en la biblioteca para hablar y el joven se enamoró poco a poco de ella, a pesar de que todos sus vecinos le dijeron que la muchacha era una interesada y que sólo estaría con el por el dinero. Pero el amor lo cegó.
Todos los días se veían y una noche el muchacho le pidió que se casara con él y ella le dijo que sí. Pero el muchacho no sabía lo que suponía casarse con aquella joven.
Pasados unos meses los muchachos se casaron. Estuvieron durante un tiempo viviendo muy bien gracias al dinero de la herencia, pero la muchacha se acostumbró a gastar muchísimo dinero todos los días comprando cosas innecesarias.
Un día el abogado del muchacho fue a la casa y les dijo que habían quedado en la ruina, debido a los numerosos gastos. Al enterarse la mujer, cogió sus cosas y el poco dinero que le quedaba a su marido y se marchó y nunca más volvieron a verla por la cuidad.
El muchacho tuvo que vender la casa para pagar las deudas y regresó a su cabaña vieja en el campo.
El Conde Lucanor creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en práctica y le fue muy bien. Viendo Don Juan Manuel que este cuento era muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así :
“Si una persona asegura quererte cuando recibes dinero, no le hagáis caso, ya que esa persona es un interesado.´´
Gloria Romero
CUENTO VII
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió a Una Calabaza
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:
-Querido Patronio, hace mucho tiempo que espero, el que me crezca esta dichosa barba.
Esta mañana vino una hechicera que me aconsejó unas hiervas para el crecimiento del vello. Por la confianza que tengo en vos y por vuestro buen criterio, os ruego que me digáis que es lo que debo hacer.
-Señor conde Lucanor-respondió Patronio- antes de aconsejaros nada, quizás debáis saber lo que le sucedió a una pequeña calabaza:
Una pequeña calabaza, verdosa, con pocas hiervas, y un cardo no muy grande, verdoso blanquecino, vivía en una gran huerta. Estaba llena de frutas y verduras. Desde las más exóticas y tropicales a las más corrientes.
El agricultor las mimaba, cuidaba y regaba todo los días.
Tanto la calabaza como el cardo, crecían muy lentamente.
La calabaza, que era muy impaciente, solo repetía y repetía:
-¡Me aburro, yo quiero crecer más rápido!.
Los arbustos, las flores y los árboles, que adornaban la huerta, le aconsejaron, que si quería crecer, que tomara abono.
Ella seguía en su idea y una mañana le propuso al agricultor que la abonara. Él se negó, pues, quería sus productos naturales; sin ninguna sustancia química.
Al medio día, la calabaza, pidió ayuda a un conejo que pasaba por allí. Le dijo así:
-¡Oye, tú, conejo, ven!
-¿Qué quieres? llevo prisa. Contestó.
-¿Me podrías regar con ese abono de ahí?
El conejo mezcló la sustancia con agua y la regó.
La calabaza, de la noche a la mañana, había crecido mucho. El cardo, sin embargo, seguía verde blanquecino y muy pequeño.
La calabaza, presumía y presumía. Pero su cambio no había terminado. Creció tan rápido que, al poco se pudrió. Además al tener tan buena pinta, unos cuervos que volaban, por la finca, la picotearon
y el agricultor, tubo que tirarla, pues había quedado hecha un adefesio.
El cardo, en cambio, creció y creció a su debido tiempo, y se convirtió en el cardo mas grande, verde y hermoso, de toda la comarca.
Y la calabaza, observaba desde la basura, llena de arrepentimiento, envidia y restos de basura.
Por eso le digo, señor conde Lucanor, que las cosas es mejor dejarlas crecer a su debido tiempo; y si su
majestuosa barba no crece debidamente, tenga paciencia que ya crecerá. Es mejor no alterar la naturaleza.
El conde creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en práctica y le fue muy bien.
Viendo Don Juan que este cuento era muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:
“no desesperes
por algo, pues
cada cosa,
lleva su tiempo largo”
María de las Nieves Maestre Hermida
CUENTO VI
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió a Antonio y David.
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio, Su consejero de este modo:
-
Hablaba el conde Lucanor de lo que le sucedió a Antonio Y David.
-
Por la confianza que tengo en vos y por vuestro buen criterio, os ruego que debo hacer Señor Conde Lucanor. Respondió Patronio.
-
Antonio es un chico rico, un poco presumido, no mira lo que valgan las cosas si no que si es de marca y le gusta se lo compra.
David es un joven más mayor que Antonio, es listo, travieso, no tienen mucho dinero porque su madre no trabaja y su padre trabaja en la fresa, y entre todos tiene que colaborar para que entre en su casa entre dinero y David no quiere trabajar.
Un día estaba Antonio en la calle y lo vio David. Él había escuchado que como Antonio era rico era un poco tonto. Ellos no se conocían de nada, pero se pusieron a hablar para hacerse amigo uno del otro, al cabo del tiempo se hicieron amigos.
Los dos quedaban todos los días en un parque para jugar, Antonio al cabo del tiempo llevaba todos los días a David a su casa para que jugase con él en su casa, porque como era el único amigo que había tenido no quería quedarse sin amigos otra vez, allí jugaban a la pley 3, a un escalectrix que media en total 50 metros pero parecía más chico porque tenia muchas cuestas en forma de caracol y muchos dupings, David no le dijo cual era su casa verdadera sino una casa que estaba cerca de su casa y estaba abandonada, porque él le tenia preparada una trampa. Cuando ya llevaban dos meses de amistad David le preparó una trampa y Antonio picó. La trampa era que David le dijo que si le dejaba un billete de los morados, otro de los verdes, y otro de los amarillos, no le dijo del valor que quería porque sino se daba cuenta que quería los mejores. David le dijo que había escuchado hablar de ellos pero nunca lo había visto esos billetes. Le dijo que se lo iba a enseñar a su madre, David salió corriendo y Antonio no lo volvió a ver más.
El Conde Lucanor creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en práctica y le fue muy bien. Viendo Don Juan Manuel que este cuento era muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así :
No dejes nunca cosas de valor sin que sea tu amigo de toda la vida no de un par de meses y no se lo dejes a él sino en este caso enséñaselo tu a la madre de él.
Francisco Javier Pulido
CUENTO NÚMERO V
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió a una muchacha llamada Paula con su amiga María.
Hablando otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo así:
-Patronio, tengo un problema:
Un conocido mío que nunca me ha hecho mucho caso, ahora de repente quiere ser muy amigo mio y estoy muy extrañado.
Por la confianza que tengo en vos y por vuestro buen criterio, os ruego que me digais que lo que debe hacer.
-Señor conde Lucanor, creo que usted no debe fiarse de ese señor, porque puede que le pase como a una muchacha llamada María, que empezó a decirle a Paula lo bonito que era su coche y esto fue un día de repente y solo para que se lo dejara, para presumir de algo que no era suyo.
-Patronio, me interesa mucho esa historia, cuentamela-Dijo el conde Lucanor.
Y Patronio contestó: – esta es la historia:
Esta es la historia de una niña llamada Paula, era rubia, alta, con ojos claros y ya solo quedaba un día para su fiesta de cumpleaños, ya cumpleaños ya cumplía 18 años.
Paula estaba muy ilusionada porque iba a ser mayor de edad.
Ella quería que le regalaran un coche, en especial uno que le encantaba y así podría moverse ella solo, sin necesitar a nadie que la lleve a donde ella quiera ir.
Esa misma tarde, su madre, sus dos hermanas y sus primas fueron a preparar la fiesta de cumpleaños de Paula, porque era al día siguiente.
Limpiaron un poco porque hacía un tiempo que no iban y estaba un poco sucio, pusieron las mesas, las adornaron, pusieron globos, adornos…
Mientras su madre sus hermanas y sus primas preparaban la fiesta de cumpleaños, Paula fue a un centro comercial que había cerca, porque quería comprarse algo de ropa para su fiesta de cumpleaños, quería estar muy guapa.
Se compró un vestido rojo, muy bonito, bueno y también algo caro.Lo pagó de sus ahorros.
Llegó el día de la gran fiesta de cumpleaños de Paula, era ese mismo día a las ocho de la tarde.
Paula empezó a prepararse sobre sobre las cinco de la tarde, estaba muy nerviosa, había invitado a todas sus amigas y a muchos amigos de la universidad.
Llegaron las ocho de la tarde y Paula ya estaba allí en la fiesta, llegó la primera
esperando a los invitados, cuando llegaron todos, partieron la tarta y llegó la hora de los regalos.
Le regalaron muchas cosas, como un ordenador, un gran estuche de maquillajes…
a Paula le gustaron mucho, pero quedaba un regalo el de sus padres que le quisieron dejar para el último.
A Paula le taparon los ojos y la llevaron hacia la puerta, que era donde estaba el regalo de sus padres, cuando le quitaron la venda de los ojos, al ver ese gran regalo de sus padres.
Paula se quedó muy sorprendida y emocionada.
¡era el coche que ella quería!
En la fiesta estuvieron hasta la madrugada pasandoselo bien en la fiesta de cumpleaños de Paula.
Al día siguiente ella fue con cu coche nuevo a la universidad, allí una compañera suya, María,que era muy interesadala, la vió con el coche y se quedo mirandola, porque le impresiono que tuviera ese gran coche, porque era mejor que el suyo.
María estuvo todo el día alrededor de Paula diciendole:
-¡Que bonito es tu coche!¿Quién te lo ha regalado?¡Que suerte tienes!…
Al día siguiente por la noche María llamó a Paula y dijo que si le podía dejar el coche, que iba a una cena con gente importante y su coche era muy feo.
Lo que María quería es ir con sus amigas a la discoteca y presumir del coche como si fuera suyo.
Pero Paula le dijo que no, que ella lo que era es una interesada, que nunca le hablaba y ahora de repente, es muy amiga de ella y eso era porque buscaba algo.
Y María colgó el teléfono al ver que no se iba a salir con la suya.
El conde creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en practica y le fue muy bien, viendo don Juan que este cuento era muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:
Cuando alguien nunca te ha hecho mucho caso
y ahora de repente te hace la pelota es porque algo busca de ti.
Elena Doblado Fernández
CUENTO NÚMERO IV
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió a José, el hombre de negocios.
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio de este modo:
Conde Lucanor pide consejo a Patronio.
Por la confianza que tengo en vos y por vuestro buen criterio os ruego que me digáis que es lo que debo hacer.
-Señor conde Lucanor respondió Patronio …
Todo esto trata de un señor , a el que no le gustaba trabajar ni por asomo por eso decidía vivir de los negocios y chanchullos pero sobre todo vivía de las mentiras ya que no sabía ningún oficio.
Pero encima lo que pasaba que cuando le salían mal los negocios además de no pagar los deudas metía por medio a su familia .
Pero su fin llego cuando ya encontró un negocio de bizcochos , todo le fue bien pero después de explotar a trabajar a unos inmigrantes a los que no podía pagar.
Pero estos se rebelaron más , el otra vez les montó una mentira más grande que la catedral.
A si que se pusieron a trabajar como mulas de carga otra vez , pero José se daba cuenta de que esto se le quedaba un poco grande…
mientras que en el negocio de bizcochos todo le iba de maravilla por que los pedidos que le surgían los podía entregar a tiempo.
Pero como este hombre nunca escarmentaba de las cosas que le sucedían en su vida el hijo de su madre por así llamarlo de alguna manera se metió en un lío bastante grande se asocio con una cadena de supermercados .mas pero eso no era todo porque le encargaban mas de quinientas cajas de bizcochos diarias pero él sin pensárselo acepto el negocio con la cadena de supermercados él no se preocupó en pensar de donde sacaría trabajadores y , como les pagaría , mas el no podía meter tantos bizcochos en su triste cochera , de esto los inmigrantes no sabían nada .
José no callo en la cuenta de como hacerles saber a su familia , y sobre todo a los inmigrantes del embrollo en el que se había metido .
Ya que José solo pensaba en el dinero , maldito fuera ese…Ya se acercaba el día en el que empieza el contrato con la cadena de supermercados y él por fin se empieza a dar cuenta de que se le esta callendo una encima de la que no se puede librar ni…
Pero ya llegó el día , mas empezaba a caer en la cuenta de todos los problemas que se le habían , llegado uno tras otro, él ya se imaginaba lo que le podía pasar …y esta vez yo creo que sería la ultima vez que se metería en mas líos.
Cuando llegó la hora de decírselo a todos tal fue el gran palo para todos que de la reacción que tuvieron los demás con él que ahora lastima de él que no lloraron su condena ni mucho menos tuvieron pena.
El conde pensó que este consejo era muy bueno, así que lo puso en practica y le fue muy bien, viendo Don Juan que este cuento era muy bueno , lo hizo poner en este libro, y escribió unos versos que dicen así :
Intenta llevar a cabo lo que puedas i no metas en deuda a los demás , y ten en cuenta lo que puedes hacer dentro de tus , posibilidades .
Porque el dinero no se saca de debajo de las rocas.
Juan García Luque.
CUENTO NÚMERO III
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió al caballo
por no obedecer a su amo
Otra vez hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:
-Patronio, tengo un problema,el día en que yo fui a la feria y volvía, iba en mi lujoso carruaje y me encontré con dos niños que se peleaban entre sí. Yo intervine aconsejándole que pararan pero no me escucharon y siguieron a lo suyo. Por la confianza que tengo en vos y vuestro buen criterio os ruego que me digáis que es lo que debo hacer.
-Señor Conde Lucanor-respondió Patronio- Os contaré la historia de lo que le sucedió a un caballo por no obedecer a su amo, que es un cuento con razones muy parecidas a lo que te sucedió:
Había una vez un campesino que tenía una ganadería bastante grande. Tenía muy buenos caballos mulos y muy buenas vacas lecheras, todos ellos bastante nobles, o al menos eso pensaba él.
Él los tenía bastante alimentados, ya que no tenía insuficiencia económica.
Él trabajaba para el rey montando y enganchando en los carruajes a los caballos para que estuvieran bastante ejercitados y no se cansaran en los viajes largos porque como era ganadero y entendía bastante a los caballos y sus necesidades, también los domaba y los clasificaba según lo bueno que sean. Un día, el rey le dijo que tenía que ir al reino vecino para hablar en son de paz, así que el fue preparando los caballos. Para el caballo guía eligió un caballo del que él confiaba muchísimo y no creía que le iba a dar problemas, eso creía él.
Llegó el día de el gran viaje, ya que el otro reino estaba a muchas leguas de camino; el camino también era peligroso porque abundaban ladrones, bandidos, lobos salvajes del bosque y bandoleros.
Hasta mitad del camino no había problemas, pero cuando estaban llegando a la parte de los acantilados el caballo guía empezó a desobedecer al amo, que era el que guiaba los caballos.
Al principio lo único que hacía era pararse, pero lo malo llegó cuando el caballo empezó a galopar, incitando a los otros caballos también a galopar. Cuando iban a máxima velocidad, el cochero desenganchó al caballo guía.
El amo vio como el caballo caía por el acantilado, más tarde empezó a llorar desconsoladamente.
El rey y su cochero real llegaron al otro reino y hablaron en son de paz, el cochero aprendió una gran lección.
El Conde creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en practica y le fue muy bien. Como Don Juan vio que este cuento era muy bueno lo hizo poner en este libro y escribió los siguientes versos:
Obedece a tu superior
si no quieres esperar lo peor
Salvador Ferrera Gómez
CUENTO NÚMERO II
15 Mayo 2008
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Lo que le sucedió al hombre rico y al hombre feliz.
Otra vez estaba el Conde Lucanor con su consejero Patronio de ste modo :
-
Patronio tengo un problema, cuando voy al pueblo todos los artilugios me gustan : Todas las espadas , todos los tronos. . . Pero mi capital no llega a tanto , por ello mi desdicha es inmensa y no sé como menguar mi sufrimiento . Por la confianza que tengo en vos y por vuestro buen criterio , os ruego que me digáis qué es lo que debo hacer.
-
Señor Conde Lucanor – respondió Patronio – no es lo más importante el dinero que tengáis y si no lo creéis , mirad lo que le ocurrió a un gran soberano . Había una vez un hombre inmensamente rico , le sobraba el dinero . Un rey . Este hombre tenía una rara enfermedad , él hizo llamar a todos los médicos del reino , que no eran pocos , pero ninguno supo dar con el mal del rey . Un día llegó un extranjero a palacio diciendo ser un gran sabio de la medicina , al acabar de hacer el reconocimiento , este hombre determinó la enfermedad y le dijo : -Su magnífica majestad , para curar su mal solo hay un remedio : Debe ponerse la camisa del hombre más feliz del mundo.
Más tarde , con su recompensa , el extranjero se marchó .
El rey hizo llamar al hombre más rico del mundo , pensando así que al ponerse su camisa se le solucionarían todos los problemas , porque el hombre más rico del mundo debía ser la persona más feliz . . . Pero para su sorpresa , al ponerse su camisa no sucedió nada , ya que el hombre más rico no era el más feliz porque temía que le robaran su fortuna , o que las personas se acercaran a él por codicia .
Entonces llamó al hombre con más propiedades , se puso su camisa , pero tampoco le ayudó .
El hombre con más propiedades tenía también muchísimos problemas , ya que debía tener todo lo referente a sus propiedades controlado .
Un tiempo después hizo llamar a la persona que tenía más criados y más hombres a su disposición, se puso su camisa pero al rey no le hizo nada , este hombre temía que las personas que tenía sirviéndole le pidieran demasiado dinero por su trabajo .
Para mejorar su ánimo, el rey salió a dar un paseo por los campos del reino. Iba paseando tranquilamente cuando vio a un hombre riendo entre amigos y familia, no parecía que fuese rico , y parecía cansado , pero él disfrutaba muchísimo .
El rey le preguntó :
- ¿ Eres feliz ?
- El hombre más feliz del mundo ¡ Seguro !- Y se echó a reír.
- ¿ Cómo puedes ser feliz si no tienes riqueza y si tu cabaña es muy pequeña ?
- Porque mi felicidad la hacen mis compañeros , mis amigos y mi familia , es estar con ellos me hace dichoso y como trabajo ni me aburro ni tengo necesidad de nada .
Al comprenderlo el rey le pidió su camisa , pero el campesino era tan pobre que no tenía camisa .
Sin embargo, era tanta la felicidad de aquel hombre que el rey se dio cuenta de que no podía dar tanta importancia al dinero. Gracias a esto, el rey mejoró su forma de ser y repartió su fortuna entre los pobres , la gente lo apreciaba y él gracias al aprecio de la gente se curó de aquella enfermedad. Por eso señor Conde Lucanor pienso que debería contentarse con lo que tiene , muchos desearían tener tal fortuna.
El Conde creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en práctica y le fue muy bien , viendo don Juan que este cuento era bueno lo hizo poner en este libro y escribió estos versos :
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, el verdadero tesoro de la vida es tener amistad y familia .
Yolanda Sánchez
CUENTO NÚMERO I
15 Mayo 2008
Lo que le sucedió al hombre avaricioso y la miel
Otra vez hablaba el Conde Lucanor con su consejero, Patronio, de este modo:
-Ayer llegó un gran amigo de los reinos escandinavos: un Conde de gran prestigio, pero le rodean malas lenguas, porque decía que había estafado a muchos nobles de la comarca.
Pero yo, como soy buen amigo, lo he ayudado siempre. su mujer, la Condesa Vontese, ha sufrido mucho, y se ha quedado en su reino, gobernando.
El caso es que ha estado unos días aquí, en palacio, y el otro día vio el aparador que hay en el salón, al lado de la silla de oro, y se la quiere llevar a su reino, diciéndome que que ganaré muchos linares por él. Pero aunque él sea mi amigo, yo creo también en las cosas que dicen por ahí, y la verdad, es que no me fío mucho. Y si se lo llevara, con mi consentimiento, por supuesto, yo pienso que nos vendría mejor que los cambiara por otros muebles, como muebles y sillas, y así podré decorar mejor mi salón.
Pero por la confianza que os tengo a vos, y por vuestro buen criterio, os ruego que me digáis que es lo que debo hacer.
-Señor Conde Lucanor-respondió Patronio-. Os voy a contar una historia que quizás os pueda ayudar a resolver este asunto.
Un hombre, dueño de un bar, había comprado una jarra de miel. él que era una persona muy avariciosa y no solía prestar ni dar nada, protegió la miel para no malgastarla. Yendo de camino hacia su bar éste estaba pensando qué es lo que iba a hacer con la miel.
-¿La vendo o me la como, la vendo o me la como…?-pensaba-.
-Mejor, la voy a vender y sacaré una buena propina por ella. Después compraré gallinas para que críen huevos y los venderé también.
- Después…-se quedó pensativo-.
-
Después me compraré un buen burro para que mi mujer se pasee por las calles de este reino, porque ella quería uno. Después creo que lo venderé a un buen precio…¡1000 linares por lo menos! y compraré un bello caballo blanco, para que mis hijas se paseen en él y encuentren un buen marido con quien casarse.
-
Cuando se casen, voy a vender el caballo y voy… a comprar unas tierras para cultivar lechuga, col, remolacha ¡Ay que rica! y creo que venderé el bar y así, con el dinero de las tierras y del bar me compraré una gran casa, y allí pasaré el resto de mi vida con mi familia, y con todos los lujos que se puedan soñar.
-
Sin darse cuenta se le escapó una sonrisa de picarón, y cuando volvió a la normalidad, sin darse cuenta, tropezó con un tronco que había en el sueño. El hombre cayó, y con él la miel. Todas aquellas fantasías desaparecieron de su cabeza al ver como la miel se esparcía por el suelo y las moscas acudían a ella.
-
El Conde creyó que este consejo era muy bueno, lo puso en práctica y le fue muy bien, viendo Don Juan que este cuento era muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió estos versos que dicen así:
-
“Nunca creáis lo que vuestra mente os diga, porque en vez de darte el pan, te dará la miga”.
Yolanda Coto